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De corredores, medio maratón y un examen profesional

Con siete semanas por delante antes del maratón de San Diego, el entrenamiento se ha incrementado en cuanto a velocidad, kilometraje y tiempo.

En la semana que termina corrí un total de 65.4 kilómetros en 6 horas con 45 minutos y el entrenamiento más largo fue en la sesión sabatina con 1 hora y 50 minuto, bueno para 18 kilómetros.

El cuerpo ha respondido de buena forma a la carga de trabajo. A diferencia del año pasado que empecé el entrenamiento para correr mi primer maratón, esta vez siento menos dolores. Parece que las piernas se empiezan a acostumbrar al trabajo constante (ya más de un año) y la hora y media de gimnasio a la semana ha dado resultados.

El medio maratón de la Ciudad de México es uno de los más complicados por su complicado recorrido.
El medio maratón de la Ciudad de México es uno de los más complicados por su complicado recorrido.

En mi primer ciclo de entrenamiento para un maratón en 2012 corrí tres medio maratones. Esta carrera en particular -de 21 kilómetros- es importante para quien aspira a correr un maratón: es una competencia en la que te enfrentas a la mitad del kilometraje de un maratón, es una distancia nueva y, mentalmente, es el inicio del proceso mental para pararte por primera vez en el corral de salida de una carrera de 42.195 kilómetros.

Esos tres medio maratones del año pasado los corrí en distintas ciudades: México, Puebla y San Francisco, en Estados Unidos. Cada uno de esos retos tuvo un significado distinto por la meta que pretendía en cada uno de ellos.

En la Ciudad de México el objetivo era terminar, como sea, pero cruzar la meta; recuerdo que lo conseguí con un gran esfuerzo; Puebla fue totalmente distinto: con una experiencia previa en la distancia, mi prioridad ese domingo era finalizar y correr rumbo a casa, terminar la tesis para imprimirla al día siguiente y dejar todo listo para presentar el examen profesional de maestría el viernes siguiente.

El medio maratón poblano del día del padre fue inolvidable: mejoré mi marca personal, llegué a casa con una migraña que me impidió trabajar en mi investigación en Comunicación Estratégica hasta entrada la tarde, y dejé el trabajo listo para la entrega a la imprenta al día siguiente. Cinco días después me titulé con honores.

San Francisco fue un trayecto de ensueño. Llegué con mejor condición física que la carrera previa, listo para escalar pendientes que solo esa ciudad californiana tiene y desenfundar el celular que llevaba sujetado a mi brazo para tomar fotos al cruzar el puente Golden Gate.

La ruta y la condición me dio también para intercambiar palabras con uno de los “pacers” del maratón que cargaba la marca de cuatro horas y darme cuenta que si seguía disfrutando el paisaje, no podría romper la barrera de las dos horas en la distancia. Esa tarde disfruté de una buena cena con un registro de 1:58 horas en la bolsa.

Pues bien, llega otra semana de entrenamiento que estará enmarcada por el primer medio maratón de la temporada: los 21k de Zacatecas 2013 el próximo domingo.

Jugué beisbol en mis primero años de deportistas, casi 20. Hoy, con 37 años de edad, entreno para carreras de fondo con el fin de alcanzar una vida saludable.