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Mi primer maratón… como voluntaria

San Diego.- Hace unos meses, en septiembre, cuando participé como voluntaria en el festival de cine de San Diego, escribía que con los festivales de cine me parecía que sucedía algo similar a lo que estaba sucediendo con el movimiento de los llamados “runners” o corredores: festivales de cine pequeños, medianos o monstruosos; independientes o comerciales; latinos, afroamericanos, de diversidad sexual, etcétera. Un festival de cine nuevo en nuevos lugares y prácticamente durante todo el año.

El trabajo de los voluntarios es clave en un evento que recibe a miles de corredores.
El trabajo de los voluntarios es clave en un evento que recibe a miles de corredores.

Con las carreras de 5k, de 10k, medios maratones y maratones pasa lo mismo: carreras exclusivas para mujeres, para niños, para apoyar a la investigación de determinadas enfermedades… bueno, hasta con zombies incluídos. Y por supuesto aquellas consideradas ya clásicas, las carreras que todo aquel que se dice corredor quiere correr alguna vez en su vida: el maratón de Nueva York, el de Berlín, el de Londres… el de Boston. Si es moda, si es de verdad intentar promover un estilo de vida más saludable o si es visión, seguramente el tiempo lo dirá.

“The Rock and Roll series” es una serie de maratones y medio maratones que se han vuelto un referente en los últimos años principalmente en Estados Unidos, ya que combinan el deporte con la música, la diversión y con el patrocinio económico a fundaciones y asociaciones de diversas índoles. Este primer fin de semana de junio llegó a San Diego en su edición 16.

Oportunidad para ver a grandes amigos.
Oportunidad para ver a grandes amigos.

Por supuesto que yo a las carreras paso sin verlas, y todos, absolutamente todos esos locos que corren merecen mi respeto y admiración por la constancia, la disciplina y el tesón con el que viven cada entrenamiento y cada nuevo reto. Olvídenlo, nunca podría hacerlo… o quizás sí, pero aquí entre nos, no me interesa. Sin embargo yo quería ser parte de ese fin de semana de locura en la ciudad que se ha vuelto mi hogar desde hace 10 meses, y qué mejor manera de hacerlo que participando como voluntaria.

Quienes me conocen saben la importancia que tiene para mí el donar algunas horas a la semana, al mes o inclusive al año para involucrarme en actividades que de una u otra forma ayuden a mi comunidad, sea una fundación,  asociación, una escuela, o bien, un evento como un festival de cine, un maratón o tantos otros. Es más, estoy convencida de que hoy más que nunca, las horas voluntario debieran tener un peso muy fuerte en el curriculum de cualquier persona. Qué mejor manera de demostrar el compromiso que estamos dispuestos a adquirir en cualquier “empresa” que trabajando de a gratis por el simple placer de hacerlo, por ser uno de los pares de manos por los que es posible que tantas cosas se lleven a cabo.

La comunidad de San Diego recibió, días antes del maratón, información sobre los cambios en el transporte público.
La comunidad de San Diego recibió, días antes del maratón, información sobre los cambios en el transporte público.

En fin. El viernes 31 de Mayo fui parte del staff que dio la bienvenida a los maratonistas, medio maratonistas y relevistas en la “Health and fitness expo” en donde los corredores recibieron números de participante, playeras conmemorativas, programas oficiales y cualquier otro tipo de información importante para el fin de semana. Junto a mí, trabajaron cientos más de voluntarios: niños y adolescentes repartiendo playeras, muchísimas personas de la tercera edad que buscan ocupar el tiempo que tienen libre ahora que están retirados, discapacitados para los que una silla de ruedas no es obstáculo para ser sonriente embajador de algún evento, y en general, personas que pudieron disponer de su mañana o tarde y cambiar su rutina habitual.

El maratón de San Diego recibió a más de 30 mil corredores; muchos de ellos locales, pero muchos que viajaron desde diversas partes del país, del Continente y del mundo. Para algunos, éste fue su estreno como corredores; otros más lo tomaron como un entrenamiento previo a algún otro evento o como el pretexto para, además de correr, conocer una nueva (y no por nada, pero hermosa) ciudad; y algunos otros cumplieron con éste, el sueño de haber corrido cada uno de los 16 maratones que se han llevado a cabo en San Diego. Todos, sin embargo, llegaban con la sonrisa que delata a aquel que sabe que está cumpliendo una meta más.

Las calles fueron decoradas con carteles conmemorativos a la edición 16 del maratón de San Diego.
Las calles fueron decoradas con carteles conmemorativos a la edición 16 del maratón de San Diego.

Debo decir que siendo éste el primer evento de este tipo (deportivo) que me toca vivir fuera de México, quedé sorprendida de la logística implementada. Desde hace semanas, el MTS (el Sistema Metropolitano de Transporte) colocó en cada una de sus unidades (camiones y vagones de trolley), folletos que explicaban qué zonas de la ciudad se verían afectadas por los cierres de calles en el maratón, así como las modificaciones tanto en rutas como en horarios que tendría el transporte público. Sí, la planeación ante todo para evitar las sorpresas del “chin, otra calle cerrada; ¡ay! con esos locos que corren”. El domingo, otros miles, además de los 30mil corriendo, salimos a las calles para apoyar a los participantes a lo largo de los 42 kilómetros (ok, ya estoy aprendiendo a hablar en millas así que lo diré propiamente: a lo largo de las 26.2 millas). Al final, en la meta en el PETCO PARK, la casa de los Padres de San Diego (equipo de beisbol de las Grandes Ligas) las bandas musicales, la fiesta, y por supuesto la cerveza, cerraron con broche de oro un fin de semana de lo más divertido.

Disfruté la locura, el trabajo, el recibir a viejos y queridos amigos (uno de ellos @lopezneri, quien me invitó a escribir esta colaboración) en ésta, mi ciudad; el pensar que seguramente durante este año tampoco correré ni siquiera una carrera de 5 kilómetros, pero sobre todo, disfruté el saber que ésta no será la última ocasión en que tenga la oportunidad de involucrarme con los asuntos de la ciudad, de sentirme parte de ella, y de escuchar: “Gracias por su tiempo y su apoyo, queridos voluntarios”

Saludos.

@adrix_aguirre