Comience a escribir la BÚSQUEDA POR ENCIMA Y DEVOLUCIÓN DE PRENSA PARA BUSCAR. Presione Esc para cancelar

Boston: El Lugar

Más que un lugar más para correr, la ciudad de Boston bien podría catalogarse El Lugar para correr.

Sede de Harvard, una de las universidades más prestigiosas a nivel mundial; anfitriones del único maratón al que se requiere de calificación para correrlo y casa de los Medias Rojas, recién equipo coronado en la Serie Mundial de beisbol de las Grandes Ligas, Boston es hoy en día una de las ciudades más importantes de la unión americana.

La meta
A seis meses de la frustrada edición 117 del maratón de Boston, la línea de meta aún se lee en la calle Boylston.

Fue justo el 15 de abril pasado cuando Boston acaparó la atención del mundo cuando un par de bombas explotaron a unos cuantos metros de la meta del maratón −ubicada en la calle Boylston− que dejó un saldo de tres personas muertas y más de 200 heridos. La carrera fue cancelada luego de poco más de cuatro horas de haber iniciado.

Seis meses después del acto terrorista, la ciudad muestra su cara más fuerte bajo el eslogan “Boston Strong”, creado el mismo día del ataque y el cual aprovechan en el entorno ganador de su equipo de beisbol para mostrarse a ellos mismos, y a quien quiera verlos, que Boston está de pie, unida y lista para seguir adelante pese a quienes buscan sembrar miedo en la comunidad.

En esta ciudad que tiene poco más de 700 mil habitantes es común observar, a cualquier hora del día, a personas corriendo por las calles, por los parques públicos o bien, por la orilla del río Charles, el cual también es un lugar ideal para practicar deportes acuáticos como canotaje o para realizar recorridos en bicicleta.

Tan solo entre Boston y Cambridge, que se encuentra al cruzar el río Charles,  hay cerca de 250 mil estudiantes.

Boston es una de las ciudades más antiguas de Estados Unidos y tiene también uno de los tres estadios de beisbol más viejos de las Grandes Ligas. El Fenway Park cuenta con 101 años desde su fundación y si bien no es el recinto más cómodo de la liga, es sin duda uno de los de mayor tradición.

Para los juegos de la Serie Mundial se cerraron las calles aledañas al estadio, lo que se convirtió en una extensión de los reducidos espacios de Fenway. En menos de cinco minutos era posible salir del estadio y recorrer las calles Lansdowne y Van Nees, para comer un tradicional hot dog o comprar algún recuerdo del evento.

Llegué a la ciudad justo para el juego 2 del Clásico de Otoño. Aterricé cuatro horas antes del juego, a tiempo para registrarme en el hotel, tomar un baño y salir rumbo al estadio. Entré a la zona de Fenway por la calle Lansdowne, que es la que está a espaldas de la barda del jardín izquierdo o mejor conocida como el “Monstruo Verde”, un muro de poco más de 11 metros de altura por 72 de ancho.

Yo
El río Charles, en Boston, es una de las mejores alternativas para correr en la ciudad.

Me enteré que estaba justo detrás del muro verde porque una pelota cayó cerca de donde caminaba. Los Medias Rojas estaban en la práctica de bateo previo al partido. La calle Van Ness estaba convertida en un verdadero carnaval: bandas de música, puestos de comida (hot dogs principalmente), carritos de cerveza y el foro móvil que la cadena ESPN montó para la transmisión del juego.

El viaje a Boston estaba planeado desde antes de terminar la temporada regular, lo único que hice fue modificar la fecha de llegada para que coincidiera con un posible Juego 2 de la Serie Mundial, del resto se encargaron los jugadores barbas largas de Medias Rojas. Fue un buen gesto para un aficionado Yankee.

Me tomé tres días de descanso. No corrí. Fue el domingo en la mañana que salimos del hotel, prendimos el cronómetro y empezamos , Vero y yo, a recorrer las calles del centro de la ciudad, entramos a un par de parques públicos, para después tomar la calle Arlington y llegar a la orilla del río Charles. El primero de dos recorridos a trote fue de poco más de 12 kilómetros.

En este primer trayecto pasamos por la Casa de Representantes de Massachusetts, el Instituto de Tecnología de Massachussetts (MIT), cruzamos hacia Cambridge por el puente Harvard, todo ello acompañado de un sinfín de corredores y ciclistas bajo una temperatura de 6 grados centígrados. Helado. El lunes, día de regreso a casa, lo empezamos con un trote similar al anterior, eso sí, con menos frío.

Boston es una ciudad elegante, con una comunidad en su mayoría integrada por gente joven, por estudiantes; con una cultura por el deporte que contagia; por un interés palpable de reponerse del atentado de abril y con el equipo campeón en la Serie Mundial de beisbol, fue, al menos en este octubre, el Lugar en el que se debía estar.

 

Antes de empezar el Juego 2 de la Serie Mundial