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Y después de 19 años, los amigos seguían ahí

Somos más de seis. Jugadores y familias después del partido.
Somos más de seis. Jugadores y familias después del partido.

Todos teníamos el mismo objetivo hace 22 años y los caminos nos reunieron en la preparatoria Amphitheater de Tucson Arizona.

Los seis éramos atletas: jugábamos beisbol en distintas ligas de Hermosillo y decidimos emigrar a Estados Unidos para buscar el sueño de algún día jugar en las Grandes Ligas.

Para iniciar el camino debíamos seguir las reglas de la escuela estadounidense de estudiar y sacar calificaciones superiores al siete para poder ser considerando parte del equipo representativos de las Panteras.

Cada uno de nosotros enfrentó diferentes situaciones que nos fortalecieron, como cuando Rolando fue deportado por no tener sus papeles en regla y debió encontrar la forma de regresar a la escuela.

Otra situaciones fueron más relajadas, como cuando en después de una de las primeras prácticas llegué con mis compañeros a preguntarles quién demonios  era el “Fellas”, aquel jugador que siempre destacaba y que en cada práctica el entrenador le decía: “good job Fellas” (buen trabajo muchachos).  Desde ese entonces soy el Fellas y el protagonista de una de las historias que contamos cada vez que nos vemos.

Con el pretexto del beisbol, los seis sonorenses empezamos en el estado de Arizona una etapa que definió gran parte de lo que hoy somos y que cada quien, a su manera, juega en las Grandes Ligas.

Del Whatsapp a San Carlos, Sonora

Hace dos meses Pablo decidió concentrar en un grupo de Whatsapp (que bautizó como “Los Mueltos”) a los seis peloteros que en los 90 coincidimos en la Amphi. Se trataba en ese momento de un reencuentro virtual para estar en contacto, saber dónde estaba cada uno de nosotros y qué hacíamos.

En los primeros mensajes nos pusimos al día y compartimos fotos de los días de jugadores y de nuestras familias. Yo sabía a grandes rasgos dónde estaba cada uno de nosotros; había coincidido dos o tres veces con Rolando, quien me puso al tanto de la vida de sus dos compadres: Efraín y Maytorena, quienes viven en Sonora. A Pablo lo había visto hace casi 10 años cerca de Los Ángeles, California, donde trabaja como veterinario y tiene dos niños.

Desde el viernes en la tarde ya estábamos en San Carlos.
Desde el viernes en la tarde ya estábamos en San Carlos.

Rolando labora en una empresa de Comunicación en Los Ángeles, California, está casado y tiene cuatro hijos; Efraín vive en Guaymas, Sonora con su esposa y sus tres hijos, trabaja en una empresa privada; Maytorena ha vivido en diferentes estados de México y desde hace unos años regresó a Hermosillo, donde vive con su esposa y sus dos niños.

El sexto jugador se llama Erubiel y sé que jugó beisbol en Grandes Ligas para varios equipos, que en 2001 ganó la Serie Mundial con los Diamodbacks de Arizona contra los Yankees y también me consta que le cuesta trabajo relacionarse con sus compañeros. Estuvo algunos días en el grupo de Whatssapp antes de ser dado de baja por inactividad.

Después de varios cientos de mensajes, Pablo propuso reunirnos con nuestras familias para convivir dos o tres días. La idea pronto fue secundada y en menos de dos semanas estaba lista la sede de la I Cumbre de “Mueltos” ex Panteras: San Carlos, Sonora.

Se trataba de un fin de semana de convivencia en el que alguien más puso en la mesa la posibilidad de jugar un partido de beisbol contra un equipo local y revivir los mejores años en los que teníamos una condición envidiable, además de cualidades para jugar pelota a un nivel superior al promedio de los jugadores de nuestra edad.

Así sería la Cumbre: convivencia y jugaríamos un partido de beis.

 

Quién es quién

Cada uno de nosotros jugaba una posición diferente y tenía facultades específicas:

Efraín: el mejor talento de los seis que llegamos a Tucson. Era pitcher y sus mayores virtudes eran su fortaleza física y su disciplina para entrenar. Su inteligencia la llevaba también al campo de juego.

Fue catalogado como uno de los tres mejores prospectos del país en su posición y en los registros de la Amphi figura con un juego perfecto. El parteaguas de su carrera fue cuando en un entrenamiento se tiró te cabeza para regresar a una base y se dislocó el hombro. En esa barrida dejó su carrera.

Cinco mexicanos formamos parte del equipo de Amphitheater High School a principios de los 90.
Cinco mexicanos formamos parte del equipo de Amphitheater High School a principios de los 90.

Maytorena: llegó como pitcher y en su momento también fue considerado entre los 20 mejores prospectos de Estados Unidos. Tenía una recta fuerte y un tenedor que lo sacaba de los problemas frente a los bateadores rivales. A pesar de que lo suyo era lanzar, es un bateador de poder y dejó constancia de ello al ganar un festival de jonrones en Las Vegas. Terminó la preparatoria y no fue considerado por los equipos de Grandes Ligas. Es el único que se mantiene en activo.

Rolando: era el primer bat del equipo gracias a su velocidad. Jugaba el jardín central y siempre tuvo buenos números al bat. Fue seleccionado nacional mexicano y tras jugar con las Panteras se quedó fuera del equipo del Colegio Pima, también en Tucson.

Pablo: lo suyo,  lo suyo, no era el beisbol, sin embargo, nunca se rindió y encontró un lugar en el staff del equipo.

Erubiel: era el cuarto bat del equipo. Buen bateador, no conectaba cuadrangulares y su paso por la high school fue discreto hasta llegar a Pima Collage. Lo paradójico de su caso es que fue a través de la Liga Mexicana donde encontró el camino al beisbol estadounidense y no, como muchos hubiéramos pensado, por la ruta de las selecciones a estudiantes destacados: el Draft.

En mi caso, terminé los estudios en Tucson y al finalizar el último año fui seleccionado para los dos posibles equipos de estrellas en los que participamos, y al igual que Rolando, Héctor y Erubiel, me ofrecieron una beca parcial para jugar en Pima Community Collage. El porcentaje de esa ayuda para estudiar y jugar fue mucho menos de lo que necesitaba para permanecer en Estados Unidos y el verano de 1993 regresé a México a seguir mis estudios.

 

Fin de semana de ensueño

Los casi 20 kilómetros de distancia entre Guaymas y San Carlos convirtieron de manera automática a Efraín y a su familia en los anfitriones de la Cumbre. Los asuntos de logística recayeron en “Machalco”, como también se le conoce.

El jugar un partido de beisbol 20 años después de estar en nuestro mejor momento implicó varias tareas, entre ellas intentar regresar a la actividad las semanas previas a la cita y encontrar un equipo que ofreciera competencia y, que al mismo tiempo, no pusieran en evidencia nuestra falta de juego.

Rolando entregó uniformes a jugadores y sus familiares.
Rolando entregó uniformes a jugadores y sus familiares.

La estrategia para el partido de siete entradas sería que iniciaríamos quienes viajamos en 1991 a Tucson y luego dejaríamos el campo para que entraran los hijos de Rolando y Machalco, quienes ya superan los 16 años, y algunos otros invitados.

El equipo al que nos íbamos a enfrentar era una novena de jugadores de la categoría Nuevos Valores (20 y 25 años). Claro, cuando nos enteramos que enfrentaríamos a peloteros de esas edades, Machalco se llevó una lluvia de críticas, pues para nosotros, que estamos inactivos, representaba un fuerte rival, algo de mayor jerarquía de lo que habíamos pensado.

Mis objetivos para ese juego eran dos: no lastimarme −pues en menos de dos meses correré mi quinto maratón− y no hacer el ridículo. Pensaba jugar tres o cuatro entradas, tomar un par de turnos y salir del partido, lo que al final quedó muy lejos de cumplirse.

Maytorena asumió el rol de mánager y diseñó la estrategia para saltar al terreno. Entre las tareas que debió resolver fue la necedad del “Pirujo”, como también le dicen a Pablo, de querer lanzar en el partido. Finalmente inició en el jardín derecho.

Mientras más se acercaba la voz de playball, mayor era la emoción de ir al campo y no solo jugar beisbol otra vez como equipo. La idea de ir y ganar crecía desde la cena previa al día del partido.

Al llegar otra vez a un campo de beisbol, cuidadosamente uniformados con pantalón gris, playera verde con el nombre Baseball Panthers en el pecho, gorra gris (todo patrocinado por Rolando) y ya con los spikes puestos, guante en mano y guanteletas en la bolsa del pantalón, se sintió el primer hormigueo en el cuerpo.

Estábamos listos para tomar el primer turno al bat, éramos visitantes.

 

No estábamos tan “Mueltos”

Arrancó el partido y empezamos los ex Amphi con Rolando en el central, Maytorena en la loma y cuarto tronco, Efraín en la primera, Pablo en el derecho y yo en la segunda base. El resto del equipo lo integraron hermanos y amigos.

En menos de lo que nos dimos cuenta ya perdíamos 3-0, gracias  a las pifias que cometimos en las primeras entradas. El equipo se vio nervioso en los primeros turnos pero poco a poco fuimos tomando confianza.

El partido se jugó en Guaymas y el escenario no pudo ser mejor.
El partido se jugó en Guaymas y el escenario no pudo ser mejor.

A pesar del apodo que lleva, al Pirujo le ha sonreído la vida. Quería jugar frente a sus hijos y al tomar su primer turno al bat sorprendió a todos −quizá hasta a él mismo− al conectar un perfecto machucón por la raya de la izquierda; el tercera base atacó la pelota y al ver que Pablo corría como desesperado a primera base, optó por esperar a que la bola saliera del campo. La esférica se quedó a centímetros de la línea y Pablo se apuntó un imparable (ver video).

Maytorena regresó a la loma después de varios años sin lanzar a pesar de que es el único de nosotros que se ha mantenido activo. Se vio fuerte, algo descontrolado, pero cumplió con las dos entradas que se había propuesto tirar. No aceptó carrera limpia y al bat conectó dos sencillos.

Al igual que Maytorena, Rolando y yo jugamos todo el partido. No sé si estaba planeado así, pero conforme pasaban las entradas me quedé lo más alejado del mánager, quería seguir en el campo.

Al llegar al partido pensé que no tendría problemas con el bat, pero el cambio de aluminio por madera terminó por afectarme y me fui de 3-0 con una base por bolas. A la defensiva tuve seis asistencias, más de lo que hubiera pensado.

Llegamos a abrir la séptima entrada con una carrera de desventaja. Me tocó abrir en inning y había lanzador nuevo. Para ese entonces jugábamos con los mejores hombres que había disponibles para nuestro equipo. Rollie y Efraín Jr. fueron dos de los refuerzos que nos ayudaron.

En cinco lanzamientos recibí base por bolas y caminé con la que representaba la carrera del empate; al bat siguió Rollie por el lado de los zurdos. El lanzador estaba descontrolado y después de ver la primera bola, Rollie sacó una fuerte línea entre jardín izquierdo y central que me puso inmediatamente a correr. Anoté con relativa facilidad (no hubo tiro) y mi sorpresa fue que cuando di la vuelta para regresar a la caseta, vi a Rollie que ya había pisado tercera base y venía a toda velocidad con la carrera de la diferencia, le hice señas de que se barriera y anotó en una jugada que resultó poco cerrada.

En esa entrada agregamos una anotación más con una rola fuerte de Rolando, quien conectó par de hits en el encuentro. Las última dos entradas las retiró Efraín Jr., un zurdo con buena velocidad y lanzamientos a la altura de la rodilla del bateador.

Ganamos el partido en la última entrada 7-5 y empezaba el segundo día de convivencia con el partido en la bolsa.

Diecinueve años después nos volvimos a reunir los ex Panteras, la última vez fue en la boda de Rolando, que precisamente unos días después de la Cumbre celebró su aniversario.

Los mejores recuerdos de la convivencia tienen que ver con los aquellos tiempos de beisbol y la forma en la superamos el vivir en un país distinto al nuestro. Después de algunas cervezas, los hubiera fueron también parte del reencuentro: “si Machalco no se hubiera barrido en esa base, si Maytorena y Rolando hubieran jugado otra posición”…

Me queda claro que cada uno de los que viajamos a Tucson a jugar beisbol somos lo que hemos logrado gracias a ese viaje y, que el error más notable que cometimos en los últimos meses es haber dejado pasar 19 años para reunirnos nuevamente.

 

  • nora

    Felicidades Hector!!! Que gustazo tu articulo,, realmente me conmovio…

    • Héctor

      Te mando un abrazo Nora 🙂

  • Aldo Fenech

    El haber compartido esa epoca con ustedes en la AMPHI fue un verdadero placer… la temporada invicta, el rankeo 1st e la nacion. Lo mas cerca q estube de participar con ustedes en el campo fueron las ocaciones en que Mr. Hernandez me mandaba cortar el cesped del campo x estar castigado. Hector esta nota estuvo excelente… debiste haberme avisado me hubiera gustado verlos jugar (y ganar) como antaño.

    • Héctor

      Tienes razón Aldo. Olvidé el detalle de que el equipo estuvo rankeado número uno en el País cuando estuvimos allá. Te mando un abrazo y nos veremos pronto.

  • Rosie

    Que padre te quedo! Al leerelo has de Cuenta que estoy viviendo la historia… Felicidades muchachos

  • Flor Maria Martinez

    Felicidadeees!Chicos x tan inolvidable experiencia. Un abrazo a cada uno y su familiares. Hector mi hermano gracias x compartirlo tienes la maravillosa forma de transportarnos a ese momento. Y no dejemos pasar 19 años eh !jijiji pd. La otra k sea aki en Hermosillo me anoto como porra jijijiji

  • Gustavo zamora leon

    Que ondas primo alli mandeme corrrreo o agregueme al whatsup, aqui andamos en hermosilo

    Atten gustavo zamora, saludos hector lopez y demas amigos

  • carlos emilio acosta

    Muchas felicidades a todos…admirable lo que hicieron después de tantos años…felicidades y saludos a todos ustedes…con la mayoría me toco jugar en alguna ocasión… Creo siempre en contra…un abrazo al Rolando que conozco desde que tenia 11 años, al Mayto ahora en veteranos béisbol, al Efrain hace mucho no lo veo y al Hector bien por todo….un abrazo kbrones y para la otra inviten para completar el equipo….yo pongo los move free, advil, compresas de gel y vendas jajajaja

  • Héctor Tigre Álvarez

    Estimado Héctor, muy buena historia, no la habia leido por la razón de no tener tiempo en realidad pero me ha emocionado deveras, ahora yo he encabezado algo similar, un juego de mi equipo de veteranos de UPAEP vs. El equipo representativo de Gran Canarias, en el marco de los juegos del campeonato mundial de baloncesto que tiene como sede España. tu y yo nos parecemos en algo no crees?