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La mejor decisión en el maratón de Chicago

Sabía que era casi imposible correr el maratón completo de Chicago 2014, pero ya estaba ahí y los organizadores rechazaron mi petición de cancelar mi inscripción.

El plan de entrenamiento indicaba que debía correr 2 horas 3o minutos por lo que tomaría la salida del maratón y después analizaría hasta qué punto correr.

Como ya era costumbre, tomé el celular y la cámara de video y me encaminé con Vero al corral de salida. A diferencia de las carreras en las que he participado, Chicago facilita a los corredores la llegada a los corrales de salida por la cercanía de la zona hotelera con la línea de salida.

Arrancamos en la segunda ola y después de la adrenalina de los primeros kilómetros, pasé gran parte del recorrido con el dilema de correr el maratón completo. No estaba preparado para ello y la idea de sentir la fatiga de las carreras de entrenamiento que hice en la Ciudad de México era lo que ponía en duda el aventurarme a correr los 42 kilómetros.

Conforme pasaban los kilómetros me sentía mejor y no dudaba de que podía cruzar la meta en este maratón. Corrí con Vero los primero dos 10k y los pasamos con tiempo de 58 minutos cada uno, excelente en comparación con los parciales de esta distancia en mis anteriores maratones.

Aproveché la fiesta que se vivía en las calles de esta carrera para sacar la cámara de video. Grababa mientras corría. Justo al cruzar la marca del medio maratón dejé a Vero para detenerme e ir al baño; no la volvería a ver hasta la zona de reunión familiar al cruzar la meta.

Después de parar ese par de minutos, salí y empecé a trotar con mayor intensidad. Cuando viajé a Chicago tenía claro que no correría el maratón y sólo llevé ropa para entrenar por lo que el día de la carrera me puse la playera del maratón de la Ciudad de México, lo que resultó en un gran acierto, pues en varias ocasiones recibí gritos de “Vamos México”, “México, México”, que en este tipo de carreras es un impulso adicional.

Crucé el kilómetro 25 y las fuerzas empezaron a diluirse poco a poco, el reloj estaba por alcanzar las 2 horas 30 que tenía planeado correr. Era tiempo de decidir. Intenté convencer a la mente de que podía correr varios kilómetros más. La sensación de cansancio de la Ciudad de México había llegado.

A las dos horas con 40 minutos abandoné la carrera con el entrenamiento cumplido, tomé el metro, fui al hotel a bañarme y tal como lo habíamos acordado, me reuní con Vero que regresó a los maratones y cruzó su tercera meta en una carrera de 42.195 kilómetros.

Esa tarde celebré con Vero su maratón y mi fortaleza para tomar la decisión de no completar una carrera para la cual no estaba al 100 por ciento de mi capacidad.

Maratón de Chicago 2014 from lopezneri on Vimeo.