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Venecia, la ciudad de las noticias

Noticia número uno: Venecia no se conoce corriendo, menos la distancia de un maratón.

El sueño romántico de visitar una ciudad a trote se desvanece cuando decides inscribirte al maratón de Venecia. Esa ciudad italiana que en lugar de amplios bulevares tiene un Gran Canal y que la mayoría de los turistas quiere transitar a bordo de una góndola a cambio de 80 euros.

Sin ser una competencia de nivel Major (aunque esta carrera tiene Etiqueta Plata dentro de la clasificación de la Federación Internacional de Atletismo) la logística para llegar a la línea de salida suele ser igual de compleja como si el atleta tuviera que llegar a Staten Island para tomar la salida del maratón de Nueva York.

El domingo de maratón inició casi cuatro horas antes del escopetazo para caminar por las calles de la ciudad, cruzar la desierta Plaza San Marcos y entrar a la estación de vaporetto. Ya en el transporte acuático debes hacer un recorrido de media para hora para después tomar el autobús que te deja, tras otros 30 minutos de camino, en la línea de salida.

Noticia número dos: en Venecia no se puede correr 42 kilómetros. Stra es una comunidad a poco más de 35 kilómetros de Venecia, en la región de Veneto, donde se localiza el edificio-museo Villa Pisani, el cual completa una bella postal con los arcos multicolores que marcan los corrales para los atletas.

La primera meta de ese día era dejar atrás la experiencia del 2015 en Buenos Aires, donde la falta de transporte público nos hizo llegar a la salida con tres kilómetros de trote en las piernas y cuando todo había comenzado. Lo logramos.

Correr un maratón en Europa es cosa seria. Por un lado está el deseo de aprovechar a tope cada hora y conocer cada rincón de la ciudad y, por el otro, la responsabilidad de administrar cada paso, cada bocado y hasta cada sorbo de vino que tomas y que puede comprometer tu rendimiento el día de la carrera.

Llegar tres días antes del maratón implicó un trayecto turístico que debíamos hacer además de visitar Venecia: conocer Murano y Burano. También lo logramos, aunque los corredores más estrictos y conservadores seguramente cuestionarán nuestras cenas y caminatas durante las horas previas a correr 42 kilómetros.

Noticia número tres: correr a un ritmo más rápido durante el maratón no te garantiza terminar con mejor tiempo. No es ninguna contradicción, si corres a un paso más veloz del que debes, el gas se acabará tarde o temprano y sufrirás para terminar.

La segunda meta de ese día era, por lo menos, repetir nuestro mejor tiempo. En mi caso correr entre 3:58 y 4:04 horas. Para Vero el objetivo rondaba entre 4 horas y 11 minutos.

Correr con una cámara de video en la mano se había hecho costumbre desde los dos últimos maratones, Big Sur y Nueva York. Este año el coach mandó guardar cámaras y celulares. No se equivocó.

El maratón de Venecia tiene un trayecto plano y visualmente atractivo. En mis mejores marcas en esta distancia siempre he pasado los parciales de 10 kilómetros entre 58 y 57 minutos en promedio. Esta vez me sentí fuerte desde que empezó la carrera, sabía cuál era el ritmo que debía seguir, pero también sentí que debía arriesgar y correr más rápido. Fuerte apuesta.

Recuerdo que mientras corría el maratón de Buenos Aires pensaba que de ser necesario, podría ir más allá de los 50 kilómetros. En cambio, en Venecia me urgía correr rápido y llegar lo antes posible al kilómetro 30 para después cerrar. No sé porqué, pero eso pensaba.

El primer 10k lo crucé en menos de 56 minutos, el segundo fue más rápido todavía y el crono marcó 55:39, del kilómetro 20 al 30 me emocioné. En el parque San Giuliano, en Mestre, estaba el kilómetro 30 y la recta final para enfilar a Venecia. Ese tramo de 10 kilómetros fue el más rápido de los cuatro con 55:47 minutos. En ese momento me sentía fuerte y había disfrutado lo que llevaba de carrera. El maratón apenas iniciaba.

Un gran puente une a Mestre con Venecia en una distancia entre seis y ocho kilómetros. Entras a Venecia cuando estás en el kilómetro 38 y es hasta el 39 cuando empiezas a ver los canales, la torre de la Plaza San Marcos y a los locales y turistas sentados con café en mano en las terrazas de los restaurantes.

En este tramo inician las 13 rampas que se colocan para esta carrera y que reclaman el último aliento de los corredores. Llegué el kilómetro 40 y el reloj mostraba 3:45 horas. Llevaba mi mejor tiempo parcial hasta ese momento a poco más de dos kilómetros para cruzar la meta. Pero el gas se acabó.

La barrera de las cuatro horas se esfumó pero me alcanzó para conseguir mi tercer mejor maratón de los siete que llevo, con 4:07 horas. Vero cruzó la meta cuatro minutos después con marca personal.

Con el maratón aprendes a planear y te da oportunidades de hacer ajustes y mejores carreras. El problema es que esos ajustes los podrás aplicar para tu siguiente maratón. Los 42.195 kilómetros no permiten al corredor rectificar si cometes un error. El objetivo para el siguiente maratón será correr a ritmo de 55 minutos por cada 10 kilómetros. Toda la ruta.

Hay ciudades en las que si te subes al turibús puedes conocer lo mejor de ellas. Hay otras, como Venecia, en las que debes caminar, trotar, subirte al vaporetto o a una góndola y además inscribirte a su maratón para acercarte a su cultura, a su gente y llegar a sus mejores callejones. Esa es la noticia número cuatro.

 

  • Nati

    Que emoooocioooon!!!!!!!! Me encanto esta cronica! Me devolviste a Venecia! Que loco q los ultimos dos kms te costaran tanto, pero bueno, un ajuste q hacer y sale pa la proxima! Me contas cual es 🙂
    Es duro correr en Europa, mucho q comer y mucho q tomar! Valiente y sensato has sido! Yo fui mas valiente q sensata!

    • Corro, luego escribo

      Gracias Nati, este séptimo maratón trajo cosas y experiencias muy interesantes… lo disfrutamos mucho. Tengo ganas de correr Los Ángeles, pero aún está por verse. Te mando un abrazo y te deseo mucho éxito en tu 70.3.