¿Quién escribe?

Me gusta correr y viajar; si puedo hacer las dos cosas al mismo tiempo seguro será una gran experiencia.

A los 17 años emigré a Estados Unidos para estudiar y jugar beisbol. Hice ambas cosas y después de graduarme decidí regresar a México para seguir mis estudios de Licenciatura en Comunicación.

Seguí en el beisbol a un nivel menor (pasé de entrenar todos los días a un par de veces a la semana) (read about metronidazole 500 mg). Ingresé a la Universidad y ahí el deporte estaba lejos de ser prioridad. El tiempo me alcanzaba para mantener buenas notas, cuidar la media beca que tenía y entrenar beisbol.

En la universidad el nivel de pelota era bajo, muy bajo, por lo que decidí ingresar al equipo de atletismo para satisfacer el deseo de competir y sobresalir. Participé un par de años en pruebas de velocidad, 100 y 200 metros, en alguna ocasión me colé a competencias regionales en estas pruebas. Sin embargo, mi prioridad era la escuela y el beisbol.

En ese periodo gocé de mi mejor condición física y se vio reflejado en el diamante, donde fácilmente podía conseguir una base extra gracias a la velocidad que desarrollé gracias al atletismo.

Me gradué, empecé proyectos profesionales y me alejé del deporte por casi cinco años antes de regresar al atletismo, esta vez de manera recreativa con trotes suaves cada vez que el trabajo lo permitía, unas tres veces a  la semana. Aún así, me inscribí a varias carreras de 10 kilómetros. Un verdadero reto.

A finales de 2011 me animé a fijarme un reto mayor: correr un maratón en el 2012. Sería en noviembre y en Nueva York. En esos meses de entrenamiento pude hacer lo que me gusta: correr y viajar, o bien, buscar competencias en otras ciudades, ir y correr.

En este espacio compartiré lo que ha significado esta nueva fase del deporte en mi vida, que si bien no estaba alejada de lo que hacía en mis tiempos de estudiante, sí implicó ajustes dignos de ser documentados.

HLN