El maratón de la Ciudad de México debe correrse completo

Si el maratón de la Ciudad de México se organiza como en la edición del 31 de agosto de 2014, esta carrera debe estar en la agenda de todo corredor.

Para quienes acepten el reto de correr 42.195 kilómetros a más de 2 mil metros sobre el nivel del mar, quizá el correr por destinos turísticos como Chapultepec, algunas de las principales avenidas como Reforma e Insurgentes o cruzar la meta en el Estadio Olímpico Universitario, pueden ser argumentos de sobra par participar en esta carrera.

Para esta edición del maratón capitalino me inscribí para entrenar distancia, pues mi objetivo es era correr el maratón de Chicago dentro de unas semanas después. Luego de 32 kilómetros que sufrí como en pocas carreras, me llamó la atención el apoyo de los capitalinos a lo largo del recorrido, fueron pocos los kilómetros en los que no se vio gente que festejaba a los atletas.

Las imágenes de la Avenida Insurgentes inundada de espectadores y la entrada al Estadio Olímpico quedarán para el recuerdo y son ya dos razones más para correr en esta ciudad.

La experiencia de correr el Maratón de la Ciudad de México debe hacerse de principio a fin y, por lo que a mí concierne, no volveré a inscribirme si no es para correrlo completo, hay competencias en las que esta opción debe erradicarse. (FOTO: Cortesía Gonzalo López)

Las primeras dos carreras del año

La primera carrera después de un maratón trajo recuerdos opuestos.

La sensación de estar nuevamente en un corral de salida, viendo el arco multicolor con el cronómetro en lo alto, escuchar a los corredores veteranos y novatos hablar de sus experiencias en este deporte mientras esperan el disparo, gente que revisa una y otra vez sus relojes para registrar de manera precisa sus tiempos y otros más que se colocan los audífonos en sus oídos fue una experiencia que, inevitablemente, me trajo recuerdos de Las Vegas 2012.

La carrera de la Universidad Upaep representó un buen inicio de la temporada 2013.
La carrera de la Universidad Upaep representó un buen inicio de la temporada 2013.

El último domingo de febrero se corrieron los 10 kilómetros de la Upaep y ahí estuve. El ritual previo a una carrera empezó desde la noche previa con una cena rica en carbohidratos. Al día siguiente, la alarma del reloj me despertó a la seis de la mañana, una hora inusual para mí, pues pocas veces en la semana me levantó a esa hora; a diferencia de muchos corredores, los entrenamientos los realizamos, Vero y yo, a media mañana o bien, por la noche.

Llegar al lugar de la carrera con más de media hora del disparo de salida es siempre prioridad para hacer las tres cosas que acostumbro antes de arrancar: calentar, ir al baño y tomar fotos.

Si bien el llegar a la línea de salida y vivir el ambiente entre los corredores me recordó al maratón que corrí en diciembre pasado, fue a lo largo del trayecto donde llegaron las sensaciones que experimenté en Las Vegas y que son características de este deporte: los rebases en el arranque, las marcas que indican el kilómetro alcanzado, las islas de hidratación, los cruces por los tapetes que registran los tiempos parciales y lo mejor, escuchar mis pasos metro a metro rumbo a la meta.

Cada uno de estos episodios los viví como si estuviera hace dos meses en la prueba de los 42.195 kilómetros y donde no la pasé muy bien. Nada como regresar al presente y recordarle a mi cuerpo que sólo tendríamos que correr 10 kilómetros.

La carrera Upaep resultó un buen inicio de temporada competitiva. Una ruta por la vía Atlixcáyotl de ida y vuelta con un cierre con una ligera pendiente. El esfuerzo fue completo y el recorrido lo hice en menos de 55 minutos.

Ya en marzo, la carrera por la Condesa trajo una marca personal.
Ya en marzo, la carrera por la Condesa trajo una marca personal.

Justo una semana después, el primer domingo de marzo, llegó el segundo reto del año: el Tune Up Condesa 16k, en la Ciudad de México.

La primera carrera que hice en mi vida, de más de 10 kilómetros, fue el mes de abril de 2012 en el Tune Up Coyoacán,  una prueba hermana a la de la Condesa, en la que la ruta son las principales calles de esas colonias tradicionales de la capital del país.

El reto para esta ocasión, tras un año de entrenamiento, tres medio maratones y un maratón, era bajar de 1 hora 40 minutos, el tiempo del año pasado en esta distancia.

La rutina dominguera comenzó a las 5:30 de la mañana, pues la hora de salida esta vez fue a la 7:00 horas. Llegar a la Condesa, una zona conocida por la gran cantidad de restaurantes y bares, con calles angostas, me llevó 10 minutos, sin embargo, encontrar un lugar para estacionar me tomó más del doble.

La carrera empezó con un clima de dos grados centígrados, una de las temperaturas más bajas en las que he corrido, no obstante, pude tomar mi paso a los pocos kilómetros para disfrutar la belleza de la colonia Condesa y cruzar la meta con tiempo chip de 1 hora con 27 minutos. Objetivo alcanzado y todo va de acuerdo a lo planeado para el maratón del 2 de junio.