Corredores llevan disciplina de la pista a las redes sociales

Cada vez que me inscribo en alguna carrera, por lo general busco la mayor cantidad de información sobre la ciudad a la que iré, el recorrido, lugares para entrenar, atletas locales en redes sociales, blogs que hablen sobre la competencia y cualquier otro tema que tenga que ver con la prueba o la ciudad.

Una de las sorpresas que me he llevado ha sido la gran cantidad de atletas que llevan sus registros y experiencias a través de redes sociales, en particular de blogs. En estas bitácoras, corredores con distintos objetivos entre sí, comparten logros y retos, además de otras aficiones.

runners
El blog Runner’s Rambles ofrece algunas herramientas útiles para corredores.

Una cosa muy distinta es tener una cuenta de Twitter y mandar información de manera esporádica y otra crear un blog y utilizar otras redes sociales, como Youtube, Instagram, Flickr y Facebook para compartir nuevos logros o lanzar nuevas metas.

El primer ejemplo de lo que menciono lo encontré a mediados del año pasado cuando me inscribí al Primer Medio Maratón de San Francisco. Aron es dueña del blog Runner’s Rambles “confesiones de una runaholic”, en el cual describe sus inicios en las carreras de fondo que la han llevado a convertirse en ultramaratonista.

A través de este sitio, el cual registró su primer texto en febrero de 2008, Aron comparte el kilometraje que acumula día a día, los gadgets que recomienda para corredores y las envidiables imágenes de los paisajes que recorre, la mayoría de las veces, en California.

Marathon Living es el blog de Christopher Malenab, once veces maratonista y quien para el 2013 se fijó la meta de correr cinco maratones, los primeros tres en un periodo de 13 semanas. Christopher es embajador del Maratón de San Francisco.

living
Además de su blog Marathon Living, Christopher Malenab utiliza Twitter de manera muy activa.

A través de estos espacios, atletas comparten sus ideales y aprendizajes tanto en el deporte como en la vida diaria, como el día en que @chrismalenab canceló su participación en el Maratón Big Sur International por el nacimiento de su hijo. Fue gracias a esa experiencia que Christopher, según explica, se dio cuenta que más que entrenar para competir, entrena para vivir.

Me he topado también con expresiones que más allá de encontrar coincidencias de corredores, también lo han sido de ciudades visitadas y frustraciones compartidas, como el caso de Stephanie, quien en el 2012 terminó inscrita para correr en Las Vegas, tras prepararse para correr el maratón de Nueva York, el cual se canceló debido al huracán Sandy.

Stephie
Un blog que fue creado para registar el entrenamiento para un maratón en específico: Nueva York 2012.

Stephanie decidió llevar al formato digital las incidencias de su entrenamiento para el maratón de Nueva York 2012 en el blog Trialsandtraining.com, donde rescata de manera atractiva las similitudes de los preparativos de una boda (su boda) con el entrenamiento para correr un maratón. No está demás decir que al igual que el maratón de Nueva York 2012, la boda de Stephanie tuvo que posponerse a causa de un huracán, en esa ocasión fue por Irene.

Además de mejorar mi condición física, entrar en un estricto esquema de alimentación y entrenamiento, entre otras cosas, el correr me ha llevado a conocer historias de personas que tienen metas claras, trabajan para conseguirlas y no tienen empacho en compartirlas, aunque a veces creamos −como Stephanie lo explica− que estas bitácoras de corredores sólo son para quienes escriben y sus familias.

La medalla que nunca debió salir del anaquel

Las medallas del maratón de Nueva York 2012 se entregaron a los corredores inscritos.
Las medallas del maratón de Nueva York 2012 se entregaron a los corredores inscritos.

Es una de las medallas más bonitas que he recibido, sin duda.

Su tamaño cubre la palma de mi mano, de fondo, los rascacielos de la ciudad de Nueva York; el Empire State del lado derecho, símbolo inequívoco de que se trata de esa ciudad. En primer plano, un corredor atraviesa la ciudad y bajo él, destaca el número 2012.

En toda su circunferencia se lee: “The ING New York City Marathon. New York Runners”. La cara posterior de la presea tiene plasamada el logotipo del New York Road Runners, los organizadores de la carrera; los casilleros “Finisher” y “Time” ocupan la parte central; la leyenda “Run for life” y la fecha 11.04.12 completan la información de esta recompensa para quienes se inscribieron en el Maratón de Nueva York 2012.

Una medalla perfecta que se fabricó con el fin de ser entregada a los participantes de uno de los maratones más famosos del mundo en su edición del 2012. Sin embargo, el Huracán Sandy golpeó fuerte a la ciudad y el desfile deportivo se canceló por primera vez desde que fue creado en 1970.

Así como es el trofeo mejor logrado que he visto como corredor, también creo que es la recompensa que jamás debió haber salido de las oficinas de los organizadores. Si bien la medalla sería el galardón a un año de trabajo, de disciplina en las pistas y en la mesa (el nutriólogo lo sabe), de limitaciones en la vida social y más, el metal que cuelga de un listón naranja es un premio a un logro que jamás se consiguió: cruzar la meta del trayecto de poco más de 42 kilómetros.

Para quienes gustan de deportes como el beisbol, la entrega de esta medalla es el equivalente a esas gorras y playeras que se hacen en un partido final de Serie Mundial, en el que cualquier equipo puede coronarse y se fabrican souvenirs que muestran a ambas novenas como campeonas, no obstante, sólo una versión de esos recuerdos saldrá a la venta de manera inmediata, mientras que la otra, la del equipo perdedor, se irá a la basura.

El foro del maratón de Nueva York en Facebook recibió un sinnúmero de comentarios al respecto, en los cuales algunos corredores aseguraban que el 4 de noviembre del 2012 corrieron lo equivalente a un maratón en Central Park, por lo que pedían a los organizadores que les enviaran sus medallas. Al respecto y como ha sido a lo largo de los meses previos al maratón, los organizadores han evitado pronunciarse de manera precisa al respecto.

Otras competencias en Estados Unidos, como el maratón de San Francisco por ejemplo, aclaran en sus convocatorias que el galardón sólo se entregará a aquellos corredores que crucen la meta. No basta con inscribirse para ser merecedores de una presea de maratonista. Como dicen los americanos: it is what it is.

Para mí, la medalla del Maratón de Nueva York tiene un gran valor porque llegué al día de la cita listo para el reto; con la preparación necesaria para cubrir la ruta con una sonrisa en el rostro y una cámara fotográfica en la mano; alcancé condiciones para poder finalizar la carrera y disfrutar del resto del día sin mayores dolores o algún síntoma de cansancio extremo. Eso significa, pero no necesito tener esta distinción en la mano para que valga.

Como deportista, considero que esta insignia nunca debió haber salido de los anaqueles de los organizadores. Al igual que el maratón, la entrega de las medallas debió cancelarse y guardarse para otra ocasión. Así de sencillo.