De corredores, agresiones y tolerancia

Querétaro: cita con el calendario

Al iniciar el 2013 y después de correr el maratón de Las Vegas, tenía dos cosas claras, que en el 2014 correría dos maratones y el medio maratón de Querétaro.

Definí primero cuáles serían los meses en los que podría correr la distancia de 42 kilómetros sin que esto significara poner en riesgo mi salud. La idea siempre ha sido correr a paso seguro.

La personalización de la playera fue una posibilidad para los corredores.
La personalización de la playera fue una posibilidad para los corredores.

Junio y diciembre fueron los  meses recomendados tanto por entrenadores como por la nutrióloga. Elegí correr a mediados de año en San Diego y en diciembre en Monterrey, Nuevo León. Mientras correría algunos medio maratones y carreras de 10 kilómetros.

Sin embargo, en mi calendario siempre estuvo regresar a Querétaro, una ciudad que se caracteriza por la amabilidad de su gente y que comprobé el año pasado cuando me inscribí al maratón de esta ciudad para hacer un entrenamiento de 35 kilómetros.

En ese año, los organizadores de la carrera se preocuparon, al igual que este año, por involucrar a los queretanos a esta fiesta deportiva. Todavía recuerdo el trayecto a Querétaro con los enlaces en vivo que alguna estación de radio hacía de manera constante a la Expo, para entrevistar a corredores y reportar las incidencias que se presentaban en la entrega de números y paquetes.

A diferencia del año pasado, esta vez no hubo regalos para los corredores, como la gorra conmemorativa o la cangurera con dos pequeñas botellas que sirven para correr distancias largas y cargar alguna bebida hidratante.

Ya en la carrera, grupos de estudiantes salieron a las calles uniformados para organizar porras y entregar algún tipo de bebida o fruta. Nunca faltó apoyo.

Este año fue similar. Al llegar a la ciudad fue fácil encontrar alguna estación de radio en la que se hablara del maratón; observé varios espectaculares alusivos a la carrera dominical en los que uno de los lemas era: “El esfuerzo lo pone el corredor, tu pones la alegría”.

La entrega de paquetes para los corredores fue en el Centro de Congresos, al igual que año pasado. Rápido y sin mayores contratiempos recogí la playera y el número de competencia con mi nombre impreso. En otro espacio del lugar, se ofrecieron conferencias y la posibilidad de estampar la playera con alguna frase emotiva. En redes sociales se escucharon críticas por la mala calidad de la playera y que todas fueron unisex.

El domingo me desperté a las 4:45 para salir a tomar la salida. Los organizadores estimaron que 15 mil corredores se registraron para alguna de las pruebas (5, 10, 21 o 42k) y 5 mil más participaron sin número en el pecho.

Las salidas para cada prueba estaban delimitadas y cuando ingresé al corral verde del medio maratón quedé rezagado en el grupo. Más tarde, ya en la carrera, me di cuenta de ello por la cantidad de gente que rebasé. Nunca antes había rebasado tanta gente, quizá fue por este motivo que pensé que mejoraría mi tiempo.

Quizá también la cantidad de gente sorprendió a los organizadores y los dos primeros puntos de abastecimiento se quedaron sin líquido; se acabó tanto el agua como el gatorade. Esta situación se normalizó en las siguientes estaciones y pude finalizar sin problemas.

Por primera vez corrí en una competencia en la que Vero estuvo como espectadora. Pude verla un par de veces y la segunda me acompañó corriendo, con Sebastián y Mateo, unos 20 metros.

La experiencia de correr en Querétaro fue similar a la del año pasado: la gente volvió a salir a las calles, empleados de distintos negocios aprovecharon para salir y ofrecer agua, naranjas y dulces, y yo cumplí con el tercer medio maratón del año en menos de dos horas. No hubo marca personal.

Un entrenamiento sobre las nubes

En este nuevo proceso de entrenamientos para correr el maratón de Monterrey en diciembre, las sesiones de montaña han sido frecuentes y el Parque Nacional Izta-Popo el lugar elegido para poner a prueba los pulmones y el corazón.

El Popocatépetl
Un entrenamiento que rompe la rutina.

Ubicado a poco más de 20 kilómetros de Puebla, este Parque ofrece un entrenamiento que va desde los 3 mil 600 a los 4 mil metros sobre el nivel del mar, y si el visitante tiene suerte y le toca un día despejado, podrá disfrutar de la imponente imagen del volcán Popocatépetl. De tres veces que he estado ahí, en una me tocó el cielo despejado y coincidió con que por primera vez en mucho tiempo, llevé mi teléfono para tomar fotos.

Si bien el entrenar en Puebla ya implica hacer un entrenamiento de altura (poco más de 2 mil 100 metros sobre el nivel del mar), el hecho de salir de la ciudad y encontrarse en un lugar como el Parque Nacional Izta-Popo forma parte de un proceso de entrenamiento que te enfrenta a un nuevo reto (subir 400 metros en ocho kilómetros de distancia) y a la vez, la mente sale de la rutina del entrenamiento diario.

En cada uno de los entrenamientos percibí una mejora en mi rendimiento, en gran parte al trabajo constante y a la visita a este lugar. La primera vez que asistí al Izta-Popo me costó bastante hacer el recorrido programado y tuve que caminar en varias ocasiones, la segunda vez cumplí con el entrenamiento sin escalas y la tercera subí a trote y en ocasiones empujé sin problemas la bicicleta de Sebastián. El cuerpo funciona cada vez mejor. Si desean consultar información sobre los beneficios del entrenamiento de altura o algunas recomendaciones, les dejo este artículo de la revista Runners.

Este destino natural entre el estado de México y Puebla es visitado tanto por deportistas para caminar o correr, como para andar en bicicleta o practicar algún deporte en moto.

Jardín del arte: una remodelación que invita a correr

Pocos cambios y remodelaciones que las autoridades de un estado hacen en cualquier área pública pueden causar una aprobación mayoritaria como la que generó la del ahora Jardín del Arte, en Puebla.

Este espacio, que se ha convertido en uno de los más visitados por los corredores de la ciudad de Puebla, abrió sus puertas nuevamente tras poco más de dos meses en los cuales se hicieron cambios sustanciales, entre ellos la rehabilitación de sus tres pistas: la de mil 600, 900 y la de tartán de 400 metros de longitud.

Dos de las novedades: el material de las pistas y las luminarias.
Dos de las novedades: el material de las pistas y las luminarias.

Los corredores podrán ahora realizar sus rutinas sobre una superficie de polvo de arcilla en lugar de los montones de piedras -tamaño canica- con los que acostumbraban dar mantenimiento a estos dos circuitos para corredores y que convertían el entrenamiento en una combinación entre correr y patinar.

Dos de las quejas recurrentes que los visitantes hacían meses atrás sobre el entonces llamado Parque del Arte, eran la falta de iluminación y la invasión de roedores. Hoy, quienes visiten esta área verde ubicada en la zona de Angelópolis, podrán hacerlo sin el temor de pasear o ejercitarse a oscuras y sin que los ratones interrumpan el andar.

Además de las mejoras que afectan directamente en los corredores, el Jardín del arte ofrece desde este martes 23 de abril la posibilidad de que familias completas visiten este lugar, pues se instalaron dos módulos de juegos infantiles, se rehabilitaron los espacios para andar en bici, además de la posibilidad de acceder al Parque lineal a través de un paso desnivel; este parque une al Jardín del arte con la Estrella de Puebla, otras de las atracciones que el Gobierno poblano inauguró esta semana. Se construyeron además pequeñas palapas que en un futuro tendrán servicio de asador.

El Jardín del arte reúne en un solo espacio la alternativa para disfrutar una de las mejores vistas de los volcanes y ahora con el ingrediente adicional de un lugar colorido en el que resaltan el verde oscuro de los jardines con el color intenso de las pistas de tartán y de arcilla.

El ingreso se mantien sin costo y en el estacionamiento se cobran 15 pesos por auto.

Aquí algunas opiniones que usuarios del Jardín del arte hicieron a través de Twitter: