De corredores, agresiones y tolerancia

Correr puede llevarte a las Grandes Ligas

Evito hacer invitaciones a familiares o amigos para que corran.

Esta actividad no es para todos y además, después de un buen tiempo en ella, el cuerpo te reclama con fuertes dolores de piernas. Quien desee correr, debe asegurarse que tiene las condiciones físicas mínimas necesarias para hacerlo y más aquellos quienes nunca han hecho deporte.

Si bien correr es una de las actividades físicas más fáciles de realizar por el hecho de que solo necesitas un par de tenis para empezar, porque es un deporte que puedes experimentar casi en cualquier espacio (hasta en una caminadora), donde el clima no es factor que te impida entrenar y en el que tampoco necesitas compañeros para practicarlo, correr no es para todos: algunos incluso no toleran trotar sin parar por un lapso de media hora o menos.

Sin embargo, a nadie le quito la intención, por pequeña que sea, de empezar a correr e inscribirse en pruebas de 5, 10, 21 o el maratón mismo. Este deporte es uno de los pocos que permite a la persona jugar (correr) en las Grandes Ligas: requiere de una disciplina igual o más estricta que un atleta de alto rendimiento (cuando menos te das cuenta ya entrenas todos los días a las 6 de la mañana, sigues una rigurosa dieta para quitarte de encima el sobre peso que tienes y las visitas al gimnasio se vuelven cada vez más frecuentes).

Correr en Grandes Ligas lo puedes hacer sin ser un atleta élite. ¿En qué otro deporte puedes participar en el mismo evento en el que se registró un récord del mundo? No en muchos. Sin ser profesional, un maratonista amateur, si así lo quiere, puede participar los seis Majors del maratón: (Tokyo, Londres, Boston, Berlín, Chicago y Berlín).

Con el paso de los entrenamientos y competencias me ha quedado claro que mas que intentar convencer a alguien de empezar a correr, prefiero persuadirlos de que escriban su experiencia después de correr un maratón, ahí es donde realmente la persona se dará cuenta de la hazaña que consiguió.

Foto: La llegada del maratón de Nueva York 2014. (Credit: Courtesy NYRR)

Cinco acciones que enriquecen la experiencia del maratón

Cuando se corre un maratón hay experiencias que deben evitarse para no afectar el rendimiento del deportista y hay otras que seguramente complementan la sensación de haber logrado la hazaña de correr 42.195 kilómetros.

De las cosas que se deben evitar escribí hace unas semanas y aquí pueden consultar el texto. Hoy les comparto las cinco acciones que deben considerar cuando decidan correr un maratón.

1. Entrenar a la hora en la que correrás el maratón

La adrenalina de inscribirse a una carrera puede llevarte a pasar por alto la hora del disparo de salida. No es lo mismo entrenar siempre a las 6 de la mañana y que la salida de tu maratón sea a las 10:30 o después del medio día. En mi primer maratón la salida fue a las 15:00 horas, y si bien el clima no afectó mi rendimiento, la ingesta de alimentos durante las horas previas no fue la adecuada y lo sufrí, cuando a las dos horas de haber iniciado me quedé sin energía.

El entrenar por lo menos una vez a la hora que será el maratón podría ayudarte a evitar una sorpresa.

2. Viajar dos días antes del maratón y visitar la Expo lo antes posible

Si el maratón que correrás implica hacer un viaje, prográmalo para llegar a la ciudad dos días antes (viernes) y si la Expo para recoger el número es de dos días, visítala el primero de ellos o lo antes posible para que te desocupes de inmediato y dediques el tiempo a descansar o visitar algún punto turístico de la ciudad que no implique mayor esfuerzo.

Llegar dos días antes a la ciudad en la que correrás te quitará la presión de cualquier imprevisto que pueda surgir y siempre tendrás margen de maniobra. Por otra parte, el recoger el número el primer día te ayudará a recorrer los stands con poca gente alrededor y, en algunos casos, tendrás la suerte de encontrar un bono extra, como me sucedió en el maratón de San Diego, donde me regalaron un pase a los baños VIP la mañana de la carrera, en la compra de unos tenis. Aquí la historia.

3. Buscar correr “Parciales negativos”

Correr la segunda parte del maratón más rápido que la primera se le llama parciales negativos. Cuando eres principiante en el maratón y te plantean la idea de que aceleres tu ritmo de carrera después de cruzar el kilómetro 22, lo más probable es que pienses que te están jugando una mala broma y que eso es algo imposible de lograr. No es así.

A mí me tomó dos maratones lograr los parciales negativos y al hacerlo conseguí la que es, hasta hoy, mi mejor marca en la distancia.

4. Ser un corredor “Con Valor”

El entrenamiento de maratón es más entretenido si al mismo tiempo que se hace buscas una causa a la cual apoyar. El maratón de Monterrey me dio la oportunidad de adoptar una causa y apoyar a una de varias instituciones de beneficencia de la ciudad.

Con actividades como la venta de los kilómetros que correrás, puedes colaborar con una causa noble y al mismo tiempo, crear una meta adicional.

5. Compartir las experiencias

Es sorprendente descubrir gente que tiene las mismas metas que tú o que, como en mi caso, vivieron la decepción de la cancelación del maratón de Nueva York y meses después coincidieron conmigo en otro maratón, a miles de kilómetros de distancia. Eso sólo puede ocurrir si decides compartir tus historias como corredor a través de las redes sociales.

Cuando cruzas la meta de un maratón la adrenalina permanece durante varios días y quizás, de semanas. Aprovecha esa inercia para escribir tu crónica y compartirla a través de un blog, de Twitter, de Facebook o de cualquier otra red social que te ofrezca los recursos que necesitas para contar, a tu estilo, tu experiencia. En cualquier caso será una historia de éxito.

 

Cinco experiencias que querrás evitar en un maratón

Cuando decides empezar a entrenar para correr un maratón surgen distintas dudas, algunas de ellas las resolverás hasta que cruces la meta de esos 42.195 kilómetros, otras más las descifrarás con tu entrenador y alguna que otra la averiguarás entre tu comunidad virtual de redes sociales.

En estos tres años y cinco medallas de maratón, les comparto cinco experiencias que he vivido y que por ningún motivo repetiré.

1. Correr cuando no estés al 100 por ciento

Después de la cancelación del maratón de Nueva York 2012, el que se suponía sería mi primero, caí enfermo con bronquitis. Acudí con el especialista siete días antes de la que fue mi primera carrera de 42.195 kilómetros. Con el alta médica para correr y 12 días sin entrenar, me presenté puntual al corral de salida. Lo que siguió fue el vía crucis de un novato que se encontró con una gran pared en el desierto, apenas en el kilómetro 21.

El maratón es una experiencia que se debe vivir al máximo y no cuando el corredor debió someterse a un tratamiento con antibiótico, que según los médicos, impacta directamente en la condición física de atleta, además de que le impide cumplir con el entrenamiento establecido por el entrenador.

2. Dormir en vez de comer después de un maratón: las sensaciones que se experimentan al cruzar la meta de un maratón son muchas y de diversos tipos. Dos de ellas que vivirán son: cansancio (a tal grado que desearán ir directo a la cama) y hambre. Sugiero que lo primero que hagan sea comer. En mi primer maratón me ganó el sueño y cuando desperté estuve a punto de sufrir un desmayo por la falta de alimentos tras el desgaste maratónico.

En el último terminé con mucho cansancio y mareo. Lo primero que hice, después de tomarme la foto con la medalla, fue buscar alimento. Comí una manzana (le pegué cuatro mordidas), pretzels (típicos de Estados Unidos) y lo que verdaderamente me levantó y ayudó al cuerpo a empezar a recuperarse fue un Gatorade Recover, hecho a base de proteína (era la primera vez que lo probaba).

3. Dejar de estirar después de los entrenamientos: tan importante es llevar un buen entrenamiento guiado por un especialista, como estirar después de cada sesión de trabajo. La preparación para el primer maratón fue dolorosa, con días en los que al terminar, mis pantorrillas se movían solas mientras descansaba las piernas. Correr duele y el estiramiento ayuda a los músculos a relajarse y a recuperarse para la siguiente carrera.

Tan importante es el estiramiento como los masajes de mantenimiento. El entrenamiento para mi segundo maratón fue más relajado en cuanto al dolor, y en gran medida fue por las terapias de hora y 15 minutos a los que me sometía por lo menos una vez cada 20 días.

4. Evitar correr en diciembre: correr es un ejercicio que puede llegar a ser tedioso por los sacrificios que implica cada entrenamiento y los hábitos fuera de la pista. Cumplir día a día con el entrenamiento, a sabiendas que tus compañeros de carrera ya hicieron su maratón, con días en los que todos se fueron y tú eres el único que sigue con repeticiones en la pista, es un extra que deberás superar.

Mi tercer maratón fue el 8 de diciembre de 2013 en Monterrey y los últimos días de carrera fueron complicados por el hecho de entrenar solo.

5. Dejar a los hijos en casa: quienes tengan hijos seguro querrán vivir la experiencia de correr un maratón y que al cruzar la meta los reciban con un fuerte abrazo, tal vez no sea la mejor opción. Algunos vemos en un maratón la posibilidad de hacer un viaje, conocer una nueva ciudad mientras corremos, seguro queremos compartir la vivencia con los hijos, pero el hacerlo puede afectar al corredor.

Los hijos, en mi caso menores de 10 años, exigen su propio tiempo y espacio al igual que un corredor, por lo que los días previos a la carrera pueden ser igual o más desgastantes que un entrenamiento por la falta de descanso adecuado y terminará por influir en el desempeño del atleta el día de la carrera.